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Enfermedad de Alzheimer

Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer produce un deterioro cognitivo que evoluciona de forma progresiva en un periodo entre 5 y 10 años. Los pacientes pueden atravesar periodos en los que sus limitaciones no son tan evidentes.


La enfermedad de Alzheimer es una forma de demencia que abarca el 60% de los casos de pacientes con este tipo de enfermedad. Es una de las patologías más comunes en la tercera edad, aunque también se puede manifestar de manera precoz entre los 50 y 60 años.

Como tal, cursa con una disminución de las funciones cognitivas respecto al nivel previo de funcionamiento que tenía el individuo. Su desarrollo está relacionado con los cambios que se dan con el envejecimiento, pero también con la genética, el estilo de vida y factores ambientales.

Hasta la fecha no existe una cura para esta enfermedad; sin embargo, los pacientes pueden acceder a una serie de tratamientos cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida. Estos permiten dar un mejor manejo a los síntomas psicológicos y conductuales y, a su vez, previenen otras patologías asociadas.

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno mental que se origina cuando las células cerebrales se deterioran y mueren. Como consecuencia se produce una disminución de la capacidad de la memoria y de la función mental, lo cual impide que el paciente recuerde cosas o personas importantes. Además, afecta de manera drástica la personalidad y la capacidad para razonar.

Las acumulaciones de unas proteínas en las neuronas son los responsables de la muerte celular.

La patología avanza de manera lenta y progresiva durante un periodo entre 5 y 10 años. En este tiempo presenta fluctuaciones, es decir, días o periodos en los que las limitaciones no son tan evidentes. Ahora bien, cabe añadir que no todos los pacientes llegan a presentar alteraciones en su comportamiento. Asimismo, se ha determinado que cuanto más joven es el paciente más rápido avanza la enfermedad.

hombre con alzhéimer
La enfermedad de Alzheimer causa un deterioro progresivo de la memoria y las capacidades cognitivas. Se origina a raíz de la muerte de las células cerebrales.
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Causas de la enfermedad de Alzheimer

Hay muchos factores relacionados con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, la mayoría de los casos se dan por una combinación de la genética, factores ambientales y estilo de vida. Además, se estima que solo un 5% de los casos ocurren como consecuencia de cambios genéticos específicos que prácticamente garantizan su desarrollo.

En la actualidad, las causas de esta enfermedad neurológica siguen sin comprenderse por completo. Pese a esto, sus efectos sobre el cerebro son claros: ocurre cuando las células cerebrales se deterioran y mueren. Los cerebros afectados por el alzhéimer tienen menos cantidad de células y, además, presenta menos conexiones entre las células que sobreviven.

Las evaluaciones médicas con microscopio sobre el tejido cerebral de un paciente afectado por enfermedad de Alzheimer permite observar dos tipos de anomalías: placas y ovillos. Ambas se han considerado características específicas de esta patología y son determinantes durante el diagnóstico.

  • Placas: la acumulación de una proteína conocida como “beta amiloide” da lugar a la formación de depósitos o placas. Estas producen daños irreparables sobre las células cerebrales, afectando su capacidad para comunicarse entre sí. Se cree que son las responsables de la muerte de células cerebrales en la enfermedad de Alzheimer.
  • Ovillos: en los pacientes con esta enfermedad, las cadenas de proteína “tau” se tuercen y forman ovillos anormales en el interior de las células cerebrales. Producto de esto, falla el sistema que transporta los nutrientes y otros materiales importantes para el órgano.
enfermedad de Alzheimer
La predisposición genética, sumada a factores ambientales y estilo de vida son las causas que suelen explicar el desarrollo del alzhéimer. Sin embargo, no son los únicos factores implicados.

Factores de riesgo

El principal factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer es la edad avanzada. Aunque la patología no hace parte del proceso normal del envejecimiento, el riesgo aumenta de manera considerable a partir de los 65 años y se duplica cada década. Otros factores relacionados son:

  • Genética y antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer o cualquier forma de demencia
  • Síndrome de Down
  • Deterioro cognitivo leve
  • Traumatismos craneales pasados
  • Consumo de sustancias químicas tóxicas, como estupefacientes
  • Sobrepeso y obesidad
  • Diabetes tipo 2 mal controlada
  • Alimentación desequilibrada
  • Trastornos de la alimentación, como la anorexia
  • Problemas cardiovasculares
  • Sedentarismo
  • Sueño deficiente

Etapas y síntomas de la enfermedad de Alzheimer

Los cambios que se producen en el cerebro debido a la enfermedad de Alzheimer detonan problemas que van en aumento con el peso del tiempo. Por lo anterior, se establecen 6 etapas en relación con su evolución. Veamos a continuación las manifestaciones en cada una.

Etapa 1

En estos momentos iniciales de la enfermedad se empiezan a producir pequeños fallos de memoria. Disminuye ligeramente la capacidad de resolver imprevistos o de realizar tareas que supongan un esfuerzo extra. Aun así, estas personas son capaces de realizar perfectamente sus tareas cotidianas. Parecen ralentizadas, no pueden acelerar cuando las circunstancias se lo requieren.

Los pacientes son plenamente conscientes de su situación. Notan sus pequeños olvidos y el esfuerzo extra que deben realizar y que antes no. Suelen aparecer reacciones de ira y agresividad, de ansiedad y preocupación, y en muchos casos, se inicia una depresión.

Etapa 2

Con el tiempo, empeora progresivamente su situación. Ya no sólo sienten fatiga ante imprevistos o tareas extra. En esta fase, debido a la disminución de la atención y la concentración, comienzan a fatigarse ante tareas habituales. Los fallos de memoria y los pequeños olvidos continúan.

Etapa 3

Continúa el deterioro mental, que es cada vez más evidente. Durante este periodo las personas comienzan a encontrar notables dificultades para tareas diarias. Aparecen problemas a la hora de conducir, de manejar máquinas, de hacer la compra o manejar el dinero. También se desorientan con relativa frecuencia, incluso dentro de su propio barrio.

A esta situación se suma la desinhibiciónSufren frecuentes cambios de humor, muchas veces sin motivos, pasando de la alegría a la tristeza, incluso a la ira. La desinhibición afecta también al control de impulsos, siendo especialmente marcada en el ámbito sexual. Los síntomas fluctúan.

Etapa 4

El deterioro cognitivo ya es grave. Aparecen problemas neurológicos como déficits lingüísticos y motores, y dificultad para reconocer estímulos sensoriales. El deterioro de la personalidad es cada vez más evidente, acentuándose los aspectos más negativos y primitivos.Además, el paciente ya no es consciente de sus limitaciones.

En esta etapa pueden superponerse cuadros de ideas delirantes, generalmente paranoidesLos pacientes refieren que “les roban las cosas”, justificando así el no recordar dónde las dejaron.

Etapa 5

Es una etapa de deterioro cognitivo muy grave. En ella, el paciente es prácticamente incapaz de valerse por sí mismo ni de entretenerse. No entienden las películas ni los libros, sufren constantes accidentes y confunden a las personas. De igual modo, atraviesan constantes cambios de humor y de conducta, pudiendo encontrarse totalmente apáticos o muy agitados.

Etapa 6

Muchos pacientes fallecen antes de llegar a esta etapa. Si no lo hacen, entran en una fase en la que no reconocen a nadie, ni siquiera a ellos mismos. Son totalmente dependientes, y en muchos casos pierden la capacidad de realizar cualquier tarea.

Diagnóstico

No existe una prueba específica disponible para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. El médico puede determinarlo a partir de la información proporcionada por los pacientes y sus familiares durante la consulta. Asimismo, realiza una exploración física y neurológica y tiene en cuenta el historial clínico.

Esta patología solo se puede diagnosticar con certeza después de la muerte, ya que en ese momento se puede realizar la prueba microscópica que permite observar las placas u ovillos. Para distinguir el alzhéimer de otras causas de deterioro cognitivo, el profesional puede sugerir:

  • Pruebas de imagen funcionales, como el SPECT, sirven para confirmar el diagnóstico junto con la evaluación clínica.
  • El empleo de radiofármacos permite obtener imágenes de los depósitos de proteínas en el cerebro. Se emplean moléculas que se les unen de manera selectiva.
  • Análisis del Líquido Cefalorraquídeo (LCR) en busca de beta amiloide y de proteínas Tau.
  • Análisis neuropsicológicos y del estado mental.

Tratamiento

Los tratamientos para el alzhéimer continúan representando un reto entre la comunidad científica. Hasta la fecha no existe una cura definitiva. Sin embargo, se han desarrollado fármacos y estrategias que permiten controlar los síntomas psicológicos y las enfermedades relacionadas. Además, también ayudan a disminuir la pérdida de la capacidad funcional del paciente.

Tratamiento no farmacológico

Los objetivos terapéuticos de estas intervenciones son estimular las capacidades mentales, evitar la desconexión con el entorno y mejorar el comportamiento y la calidad de vida de pacientes y cuidadores. El tratamiento del Alzheimer no farmacológico engloba técnicas de psicoterapia, orientación en la realidad y técnicas de reminiscencia.

A través de estos métodos se pretende aportar información actualizada y real del entorno del paciente y evocar sus recuerdos del pasado. Así, se aspira a mantener la identidad y mejorar la autoestima del individuo. También son relevantes la estimulación sensorial (para evitar la monotonía del día a día) y el entrenamiento cognitivo (para potenciar los aspectos más preservados de la mente del paciente).

Por último, se deben hacer intervenciones sobre el entorno. Su objetivo es adaptar el mismo para favorecer la orientación del paciente y evitar situaciones de peligro. Es necesario que los pacientes mantengan su autonomía en todo lo posible por lo que deben de simplificarse las tareas de vestirse o la alimentación.

Los tratamientos para el alzhéimer ayudan a controlar los síntomas y mejoran la calidad de vida del paciente. Estos deben acompañarse con un continúo apoyo psicológico y familiar.

Tratamiento farmacológico

Los medicamentos actuales para combatir la enfermedad de Alzheimer son útiles para ayudar a controlar los síntomas que afectan la memoria y los cambios cognitivos. Por otro lado, se pueden usar fármacos complementarios para tratar la depresión, los trastornos de sueño y otros problemas asociados.

Los dos tipos de medicamentos que se emplean para manejar los síntomas que afectan el sistema cognitivo son:

  • Inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE): donepezilo y la rivastigmina (antagonistas no competitivos de la colinesterasa) y la galantamina (antagonista competitivo que, además, se une a los receptores nicotínicos de acetilcolina amplificando su respuesta).
  • Antagonistas de NMDA (Memantina): produce efectos beneficiosos en la cognición y en las actividades diarias.

Pronóstico

La evolución de esta enfermedad es diferente en cada persona. Si el alzhéimer se presenta rápidamente, lo más probable es que empeore de la misma manera. Los pacientes que lo padecen suelen fallecer antes de lo normal, inclusive sin llegar a las fases finales de la enfermedad. Sin embargo, una persona puede vivir entre 3 y 20 años tras el diagnóstico.

La expectativa de vida aumenta con un tratamiento oportuno y buenos hábitos de vida. Muchos pacientes, inclusive, trascurren ciertos periodos sin presentar síntomas severos. La última fase de la enfermedad puede durar meses o años. En este tiempo, la persona permanece en un estado total de incapacidad. La muerte por lo regular ocurre tras una infección o insuficiencias orgánicas.

Prevención

Por ahora no existe un método completamente eficaz para prevenir la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, se siguen haciendo investigaciones sobre estrategias de prevención. Gracias a esto, hasta el momento se ha determinado que se puede minimizar las probabilidades de padecerlo reduciendo el riesgo de afecciones cardíacas.

Las enfermedades cardíacas aumentan el riesgo de alzhéimer y demencia vascular. Estas pueden aparecer debido a la hipertensión arterial, colesterol alto en la sangre, sobrepeso y diabetes. Así pues, para prevenirlo, y a su vez, minimizar el riesgo de alzhéimer, se aconseja:

  • Adoptar una alimentación balanceada, baja en grasas saturadas y rica en antioxidantes y ácidos grasos omega 3.
  • Hacer ejercicio físico regular
  • Mantener activos mental y socialmente
  • Dar un buen manejo al estrés

Padecer de enfermedad de Alzheimer o cuidar a una persona con esta patología representa todo un reto. Por eso, es muy importante informarse al respecto y buscar apoyo para saber cómo sobrellevarlo y qué hacer para manejar el estrés que surge a raíz de su  desarrollo.


Daniela Echeverri Castro

Daniela Echeverri Castro
Redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Echeverri Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital. En los últimos años ha centrado su trabajo de redacción en temas de salud, nutrición y bienestar. Además, realizó el curso Nutrición y obesidad: control de sobrepeso, ofrecido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Asimismo, ha colaborado en varios proyectos de edición y curación de textos para blogs temáticos. Desde el año 2014 es redactora en Mejor con Salud y actualmente colabora en la sección editorial del Grupo MContigo.