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Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad progresiva que compromete la salud respiratoria al reducir el flujo de aire desde los pulmones. Se estima que afecta a alrededor de 65 millones de personas en todo el mundo.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

Escrito por Daniela Echeverri Castro, 04 Abril, 2019

Última actualización: 24 Agosto, 2020


La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad inflamatoria del sistema respiratorio cuya principal característica es la obstrucción del flujo de aire desde los pulmones. Quienes la padecen tienen dificultades para respirar, además de tos persistente, producción excesiva de moco, entre otros síntomas.

Se estima que alrededor de 16 millones de estadounidenses tienen esta enfermedad; de hecho, en la actualidad es una de las principales causas de muerte por enfermedad en Estados Unidos. Además, en todo el mundo hay unas 65 millones de personas experimentando EPOC en su forma moderada o grave.

Hasta la fecha no existe una cura definitiva para esta enfermedad. Pese a esto, hay varios tratamientos y cuidados que pueden ayudar a controlar los síntomas para mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones. Asimismo, se han identificado algunos factores modificables en el estilo de vida que son determinantes para evitar las crisis.

¿Qué es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, también llamada EPOC por sus siglas, es una patología crónica y progresiva que afecta la salud respiratoria, causando una reducción persistente del flujo de aire. Su síntoma principal es la disnea o dificultad para respirar, que al principio se asocia al esfuerzo, pero que después se da hasta en estado de reposo.

El enfisema y la bronquitis crónica son claves en el desarrollo de EPOC. De hecho, muchos pacientes presentan ambas condiciones al mismo tiempo. El enfisema produce un deterioro progresivo de los sacos de aire en los pulmones, interfiriendo en el flujo de aire que va hacia afuera.

Por su parte, la bronquitis crónica produce una inflamación y estrechamiento de los bronquios, la cual da lugar a una acumulación excesiva de moco que altera la capacidad para respirar con normalidad. En ambos casos, el principal detonante de las complicaciones es el tabaquismo.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una patología inflamatoria que se caracteriza por la reducción de flujo de aire desde los pulmones. Agrupa enfermedades como el enfisema y la bronquitis crónica. Además, su síntoma característico es la dificultad para respirar.

Causas de la EPOC

En los países desarrollados, la causa principal de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es el tabaquismo. La exposición pasiva al tabaco, especialmente durante la primera infancia, también eleva el riesgo de padecer esta enfermedad. Asimismo, la EPOC puede resultar de la exposición ocupacional a largo plazo al polvo o humos químicos.

¿Cómo resulta afectada la respiración por la EPOC?

Las vías respiratorias son unos tubos largos (bronquios) cuya función es transportar el aire hacia adentro y hacia afuera de los pulmones, a través de la nariz y la boca. Al interior de los pulmones, dichos tubos están divididos en unos tubos más pequeños conocidos como bronquiolos, los cuales, a su vez, cuentan con unos pequeños sacos de aire en sus extremos llamados alvéolos.

Cuando las vías respiratorias y los alvéolos están sanos, sus tejidos son elásticos. Esto quiere decir que tienen la capacidad de restaurarse a su forma original tras haberse estirado al llenarse de aire. Precisamente, esa elasticidad es la que facilita el flujo de aire desde afuera hacia adentro y viceversa.

En los pacientes que desarrollan la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), tanto los alvéolos como los bronquios pierden su elasticidad. Además, las vías respiratorias también tienden a engrosarse e irritarse más de lo habitual. Como consecuencia aumenta la mucosidad y el aire queda atrapado al intentar exhalar.

Factores de riesgo

Además del riesgo que supone el tabaquismo y la exposición al polvo y químicos, existen otros factores que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Dichos factores comprenden lo siguiente:

  • Antecedentes familiares de EPOC (sobre todo si es fumador).
  • Antecedentes de asma.
  • Problemas con las vías respiratorias y los pulmones durante la infancia.
  • Contaminación del aire exterior;
  • Contaminación del aire de interiores, como la que se deriva del uso de combustibles sólidos en la cocina o por la calefacción.
  • Edad. La enfermedad tiene un desarrollo gradual y sus síntomas empiezan a ser evidentes a partir de los 40 años.
Controlar el tabaco.
Aunque la EPOC puede estar causada por varios factores, el tabaquismo sigue siendo uno de sus detonantes principales en todo el mundo. Tanto los fumadores activos como los pasivos tienen altas probabilidades de tener complicaciones por esta enfermedad.

Síntomas

Los primeros síntomas de EPOC se suelen ignorar, ya que se confunden con otras enfermedades respiratorias leves. Dado que la enfermedad tiene un desarrollo gradual, al principio ocasiona tos intermitente y una falta de aliento moderada. Sin embargo, conforme avanza, los síntomas se vuelven más persistentes y severos. Los más frecuentes son:

  • Dificultad para respirar, incluso después de una actividad física de mínimo impacto.
  • Sibilancias de pecho, especialmente durante las espiraciones.
  • Sensación de opresión en el pecho.
  • Tos crónica, con o sin flemas.
  • Necesidad de eliminar la mucosidad de los pulmones todos los días.
  • Infecciones respiratorias frecuentes.
  • Falta de energía o fatiga prolongada.

EPOC grave

En la etapa grave de la EPOC, también puede haber otros síntomas y signos de enfermedad pulmonar grave, como:

  • Un tinte azul en la piel (cianosis).
  • Retención de líquidos, que deriva en hinchazón en los pies, tobillos y piernas.
  • Cansancio extremo.
  • Pérdida de peso.
  • Confusión y desmayos.

Complicaciones

Sumado a los síntomas de EPOC graves, existen otras complicaciones que pueden resultar cuando no se interviene de manera oportuna la enfermedad. Esto incluye:

  • Infecciones respiratorias. Incluyendo resfríos, gripe o neumonía.
  • Problemas del corazón. Eleva el riesgo de enfermedades cardíacas, incluyendo ataque cardíaco.
  • Cáncer de pulmón.
  • Presión arterial alta en las arterias pulmonares.
  • Depresión.

Diagnóstico

No hay una prueba única para diagnosticar la EPOC. En primer lugar, el médico evaluará los síntomas del paciente y su historial clínico. También realizará una exploración física y una breve entrevista para determinar si la persona es fumadora o si alguna vez ha fumado, o si ha tenido trabajos en donde haya estado expuesto a polvo, gases o humos.

Las pruebas que permiten explorar a fondo el estado de salud del paciente son:

  • Pruebas de función pulmonar. La espirometría es una prueba de función pulmonar que implica respirar en una máquina llamada espirómetro. Las principales medidas utilizadas para diagnosticar la EPOC son la cantidad total de aire que exhala y la cantidad que exhala en un segundo.
  • Una radiografía de tórax o una tomografía computarizada. Estos estudios pueden mostrar características que sugieren que puede tener EPOC. Estas pruebas de imagen también pueden ayudar a descartar otras afecciones que podrían estar causando sus síntomas.
  • Las mediciones de gas en sangre arterial. Con estas pruebas pueden medir la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono en el torrente sanguíneo para ayudar a evaluar qué tan bien están funcionando sus pulmones.

Tratamiento

El tratamiento para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica tiene varios objetivos. En primer lugar, pretende disminuir la progresión de la enfermedad, minimizando y controlando los síntomas. También se centrará en mejorar la calidad de vida del paciente y reducir la tasa de mortalidad.

Evitar el cigarrillo

La primera recomendación para tratar la EPOC es alejar el tabaco por completo. Dejar de fumar y evitar ser fumador pasivo es determinante para controlar los síntomas y evitar el avance de la enfermedad. Sin embargo, dejar el cigarrillo no es fácil; por eso, es importante buscar apoyo médico y psicológico.

Medicamentos

Los medicamentos para la EPOC tienen como objetivo controlar los síntomas de la enfermedad para evitar complicaciones más graves. No obstante, ninguno consigue modificar la principal característica de esta condición: el deterioro progresivo de la función pulmonar. Pueden incluir:

  • Broncodilatadores. Tienen como objetivo aliviar la disnea y mejorar la tolerancia al esfuerzo. Se dividen en tres grupos: anticolinérgicos, agonistas beta-2-adrenérgicos y metilxantinas. Están disponible en inhalador. Sin embargo, se pueden administrar por otras vías.
  • Corticoides. Suelen recetarse cuando las dificultades para respirar persisten a pesar del uso de broncodilatadores. Su función es ayudar a reducir la inflamación en las vías respiratorias.
  • Tabletas de teofilina. Es un fármaco que relaja y abre las vías respiratorias. Requiere continua vigilancia médica durante el tratamiento debido a sus posibles efectos secundarios.
  • Tabletas o cápsulas mucolíticas. Indicadas para los casos en que la tos es persistente y hay abundante mucosidad.
  • Antibióticos. Se prescriben cuando se desarrollan ciertas infecciones respiratorias.
Cómo manejar una crisis de EPOC
La principal medida para el control de los síntomas del EPOC es alejarse por completo del cigarrillo. Sumado a esto, el médico puede recetar broncodilatadores, corticoides, antibióticos y otros tipos de terapias y medicamentos.

Medicación nebulizada

Se utilizan en los casos graves de EPOC, cuando los inhaladores no han funcionado. Emplea una máquina para convertir la medicación líquida en una niebla fina que deberá ser inhalada a través de una boquilla o una máscara facial.

Terapia con oxígeno

Si la EPOC disminuye el nivel de oxígeno en la sangre, el médico puede aconsejar tener una máquina de oxígeno en casa. No obstante, este tratamiento no calma los síntomas principales de la EPOC.

Terapia con oxígeno ambulatorio

Es el nombre que recibe el oxígeno que se puede utilizar cuando se realiza algún tipo de actividad física. Suele recetarse en aquellos pacientes que presentan síntomas solo al hacer ejercicio o alguna tarea de exigencia física.

Cirugía

Este tipo de procedimientos solo se sugieren en los casos de EPOC más graves, cuando no hay una respuesta a los medicamentos. Entre las operaciones existentes para el tratamiento de esta enfermedad encontramos:

  • Bullectomía: operación para extraer una bolsa de aire de uno de los pulmones, lo que permite que funcionen mejor y que la respiración sea más cómoda.
  • Cirugía de reducción de volumen pulmonar: operación para extraer una sección del pulmón gravemente dañada para permitir que las partes sanas funcionen mejor y que la respiración sea más cómoda.
  • Trasplante de pulmón: operación para extraer y reemplazar un pulmón dañado por un pulmón sano de un donante.

Pronóstico

El pronóstico de la EPOC es variable, ya que la enfermedad tiene una evolución indeterminada. Las expectativas dependen de factores como la predisposición genética, comorbilidades y exposiciones ambientales. En cualquier caso, si los pacientes no reciben un tratamiento oportuno y no abandonan el tabaco, la enfermedad avanza rápido hacia una insuficiencia respiratoria y, en consecuencia, puede causar la muerte.

La importancia de identificar los factores que inciden en la EPOC radica en que se pueda actuar sobre los mismos, ya sea a través de estrategias de prevención o con manejo terapéutico. Muchos pacientes consiguen sobrellevar la enfermedad cuando combinan la práctica de hábitos saludables con medicamentos y terapias.

Ahora bien, la enfermedad no tiene cura y probablemente seguirá avanzando con la edad.Las personas afectadas pueden experimentar una fuerte disminución en su calidad de vida debido a las dificultades para respirar y las constantes reagudizaciones respiratorias. Las muertes por EPOC suelen estar relacionadas con infecciones respiratorias severas y enfermedades cardiovasculares.

Prevención

La forma más efectiva de prevenir el desarrollo de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es evitando el tabaco en cualquier forma. Esto quiere decir que, además de dejar de fumar, es primordial evitar ser fumador pasivo. La mayoría de los casos de EPOC están relacionados con el tabaquismo, por eso, es imprescindible abandonar este hábito lo antes posible.

No obstante, dejar de fumar puede ser complicado, ya que sus compuestos estimulantes producen adicción. Por lo anterior, es recomendable pedir ayuda profesional y adoptar hábitos para sobrellevar la ansiedad. Otras recomendaciones para prevenir la EPOC son:

  • Evitar la exposición prolongada a ambientes contaminados. Además, aplicar estrategias para purificar el aire del interior de hogar.
  • Utilizar técnicas de protección respiratoria si la ocupación laboral supone un riesgo.
  • Mantener una alimentación saludable, rica en vitaminas A, C y E, minerales y ácidos grasos omega 3. Este último tiene efectos antiinflamatorios en el organismo que contribuyen a proteger los pulmones contra el daño progresivo causado por la EPOC.
  • Evitar el abuso de bebidas alcohólicas.
  • Hacer ejercicio físico moderado, de bajo impacto. La actividad física tiene efectos beneficiosos sobre la salud pulmonar. Sin embargo, es conveniente consultar al médico a qué intensidad puede practicarse.
  • Consumir abundante agua o bebidas saludables y evitar las bebidas azucaradas o con cafeína.
  • Mantener un peso sano y equilibrado.
  • Ten a mano todo lo necesario para afrontar los brotes de la EPOC: inhaladores, medicamentos orales, números de emergencia, etc.

Para terminar, cabe recordar la importancia de acudir a los controles médicos regulares, inclusive si no hay síntomas, o si estos son muy leves. Las revisiones periódicas permiten evaluar la evolución de la EPOC para adoptar las medidas terapéuticas pertinentes. También puede ser conveniente acceder a la vacuna antineumocócica y contra la influenza.


Daniela Echeverri Castro
Daniela Echeverri Castro
Redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Echeverri Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital. En los últimos años ha centrado su trabajo de redacción en temas de salud, nutrición y bienestar. Además, realizó el curso Nutrición y obesidad: control de sobrepeso, ofrecido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Asimismo, ha colaborado en varios proyectos de edición y curación de textos para blogs temáticos. Desde el año 2014 es redactora en Mejor con Salud y actualmente colabora en la sección editorial del Grupo MContigo.