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Esguince de tobillo

El esguince de tobillo es una lesión común que puede ocurrir debido a un movimiento brusco y repentino del tobillo. Es frecuente entre deportistas, pero cualquier persona lo puede padecer durante otras actividades cotidianas. 

Esguince de tobillo

El esguince de tobillo es una de las patologías musculoesqueléticas más frecuentes en toda la población. De hecho, se estima que en Estados Unidos se atienden cada día unos 23.000 casos asociados a esta lesión, especialmente entre deportistas. Además, un 75% de todas las lesiones del tobillo corresponden a esguinces.

Esta lesión ocurre cuando los ligamentos de dicha articulación se distienden demasiado o sufren un desgarro parcial como consecuencia de una torcedura o movimiento brusco. Si bien los síntomas pueden variar entre un paciente y otro, por lo general causan dolor e hinchazón en la zona afectada.

Por fortuna, en la actualidad hay disponibles varias opciones de tratamiento y rehabilitación que permiten acelerar su proceso de recuperación. No obstante, es necesario consultar al médico, pues será el responsable de determinar la gravedad del esguince y el tratamiento más adecuado para el mismo.

¿Qué es un esguince de tobillo?

El esguince de tobillo es una lesión que se produce cuando la articulación se tuerce y causa daños en los ligamentos que conectan los huesos a esta. Suelen producirse por un mal movimiento al caminar o correr en terrenos irregulares, aunque también se dan por el exceso de actividad física, el uso de tacones o accidentes.

En la mayoría de los casos se da un esguince de ligamento lateral, que es cuando se produce en la zona externa del tobillo, al torcerse el pie de forma que la planta mire hacia dentro.  Por el contrario, en los casos en los que el pie se tuerce hacia el otro lado, de forma que la planta mire hacia fuera, los ligamentos afectados serían los de la parte interna del tobillo, formándose el llamado esguince del ligamento medial.

esguince de tobillo
Un esguince de tobillo es una lesión que se produce cuando dicha articulación sufre un estiramiento o torcedura brusca, causando daño en los ligamentos.

Tipos de esguinces de tobillo

El esguince de tobillo se puede clasificar en varios subtipos, en función de la gravedad de la lesión que han sufrido los ligamentos. En general, podemos hablar de esguinces grado I, grado II y grado III.

Esguince de grado I

Se trata de una lesión leve, con distensión o rotura parcial leve (micro-rotura) en las fibras de los ligamentos. No se suelen formar edemas en la articulación y el dolor es moderado. Tampoco suelen generarse hematomas.

En estos casos en los que la lesión es leve, la hinchazón de la articulación es mínima. La persona afectada puede volver a la actividad normal en cuestión de dos o tres semanas.

Esguince de grado II

Se refiere al desgarro o rotura parcial de las fibras de los ligamentos. Se trata de un esguince moderado, el que se produce en la mayoría de los casos. La hinchazón es inmediata, la articulación se nota floja, sin fuerza y cuesta apoyarse sobre ella.

Generan un dolor moderado e inmediato y la aparición de edema durante las primeras horas. Requieren de un periodo de reposo de tres a seis semanas antes de volver a la actividad normal.

Esguince de grado III

Es una lesión grave, que supone la rotura total de uno o más ligamentos laterales aunque no suele precisar de cirugía. En este tipo de esguinces el dolor es intenso, la articulación se encuentra laxa e inestable y resulta muy difícil apoyarse sobre ella. Tras este tipo de lesión suele aparecer un hematoma inmediato en la articulación y la generación de edema.

Causas de los esguinces de tobillo

La causa del esguince de tobillo es básicamente la torcedura repentina de dicha articulación. Al forzar el tobillo a salir de su posición normal, uno o más ligamentos de la zona se pueden estirar o desgarrar, ya sea de manera parcial o total. En general, los detonantes más frecuentes de esta lesión incluyen:

  • Una caída que implica un movimiento brusco e inesperado del tobillo.
  • Caer mal sobre el pie al saltar o girar.
  • Caminar o hacer actividad física sobre superficies irregulares.
  • Mala práctica de actividades deportivas.

Factores de riesgo

Los esguinces de tobillo pueden afectar a todas las personas, sin importar su edad. Sin embargo, existen algunos factores que aumentan el riesgo de sufrir este tipo de lesiones. Esto abarca:

  • Practicar deportes como básquetbol, tenis, fútbol americano, fútbol y trail running (correr fuera de pista).
  • Trabajar o hacer deporte sobre terrenos irregulares.
  • Haber sufrido lesiones de tobillo previamente.
  • Utilizar calzado inapropiado, como tacones altos.
  • Hacer ejercicio intenso sin tener suficiente estado físico.

Síntomas

Las manifestaciones clínicas del esguince de tobillo pueden variar en función de qué tan grave se presente la lesión. Por lo general suele causar dolor y sensibilidad, sobre todo al tratar de tocar el tobillo. No obstante, cuando es muy leve, puede ser asintomático. Otros signos y síntomas son:

  • Dolor intenso e hinchazón
  • Aparición de hematomas
  • Dificultad para mover el pie
  • Inestabilidad del tobillo
  • Sensación de chasquido al momento de la lesión
  • Dolor severo al poner el pie en el suelo
Pie con moratón y una venda
Los síntomas del esguince de tobillo pueden variar en cada paciente. Si la lesión es grave, se produce un dolor intenso, además de hematomas e hinchazón.

Es importante tener en cuenta que la lesión puede complicarse sin una atención oportuna. Por lo tanto, en caso de dolor e hinchazón, es primordial acudir cuanto antes al médico para determinar un tratamiento oportuno y adecuado.

Complicaciones

Cuando se pasa por alto el esguince de tobillo o se retoman actividades tras la lesión (sin un cuidado previo), se pueden generar una serie de complicaciones de mayor cuidado. Estas incluyen:

  • Dolor de tobillo crónico
  • Artritis en la articulación del tobillo
  • Inestabilidad crónica del tobillo
  • Limitación del movimiento

Diagnóstico

Para diagnosticar un esguince de tobillo, el médico comienza por hacer una exploración física del paciente para determinar cuáles son los ligamentos que resultaron afectados. Durante este chequeo, el profesional puede pedir mover la articulación en varias direcciones para saber cuál es su rango de movimiento.

Si el médico considera que la lesión es grave, puede sugerir una serie de pruebas para descartar fracturas óseas u observar con más precisión el daño del ligamento. Estos exámenes pueden abarcar:

  • Radiografías
  • Imágenes por resonancia magnética (IRM)
  • Exploración por tomografía computarizada (TC)
  • Ecografía

Tratamiento

Durante las primeras horas tras producirse un esguince de tobillo se recomienda mantener un reposo absoluto. A fin de reducir la inflamación, se aconseja mantener la articulación en alto y aplicar hielo. También puede ser beneficioso mantener el pie vendado para aplicar compresión y mantener los huesos y ligamentos en una posición correcta.

Médico vendando un tobillo.
En la mayoría de los casos, los esguinces de tobillo mejoran con cuidados en casa y analgésicos. Tras finalizar la fase de reposo, es importante recurrir al tratamiento fisioterapéutico.

Tratamiento fisioterapéutico

Pasada la primera fase de reposo, el tratamiento fisioterapéutico resulta fundamental. De este modo se recupera totalmente la funcionalidad del tobillo y se evitan futuros esguinces. El objetivo primordial de la fisioterapia, es el de fortalecer los músculos de la articulación, evitar una excesiva laxitud en la misma que causaría futuras lesiones.

Medicamentos

Para calmar el dolor causado por el esguince de tobillo, el médico suele sugerir algunos analgésicos de venta libre como el ibuprofeno, el naproxeno sódico o el paracetamol. 

Cirugía

Son muy pocos los casos de esguince de tobillo que requieren una intervención quirúrgica como parte del tratamiento. A menudo se sugiere cuando la lesión no responde a los otros tratamientos. También puede ser necesaria si se requiere la reconstrucción del ligamento con un tejido o tendón cercano.

Pronóstico

Por lo general, un esguince de tobillo no supone un problema grave y suele curarse por completo cuando se sigue el tratamiento aconsejado por el médico. El periodo de recuperación puede variar en cada paciente, de acuerdo a la severidad del esguince. En la mayoría de los casos bastan apenas unas semanas para sentir una mejoría. Sin embargo, algunos casos pueden tomar varios meses.

Prevención

No hay un método único para prevenir la aparición del esguince de tobillo. Como mencionamos antes, todas las personas pueden llegar a padecerlo en algún momento. Ahora bien, hay algunos hábitos que pueden prevenir la lesión o evitar que reaparezca. Esto incluye:

  • Hacer un precalentamiento antes de hacer ejercicio o actividades deportivas.
  • Tomar medidas de precaución al caminar o correr sobre terrenos irregulares.
  • Utilizar el calzado apropiado para cada actividad y reducir el uso de tacones altos.
  • No practicar deportes de alta intensidad si no hay una preparación previa.
  • Practicar ejercicios de estabilidad o equilibrio.
  • Envolver el tobillo en una venda elástica en caso de lesión.

Finalmente, cabe recordar la importancia de acudir al médico en caso de tener una lesión en el tobillo. Una intervención médica oportuna puede garantizar la adecuada recuperación de la articulación. Además, disminuye el riesgo de otras complicaciones.

 


Daniela Echeverri Castro
Daniela Echeverri Castro
Redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Echeverri Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital. En los últimos años ha centrado su trabajo de redacción en temas de salud, nutrición y bienestar. Además, realizó el curso Nutrición y obesidad: control de sobrepeso, ofrecido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Asimismo, ha colaborado en varios proyectos de edición y curación de textos para blogs temáticos. Desde el año 2014 es redactora en Mejor con Salud y actualmente colabora en la sección editorial del Grupo MContigo.