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Gripe

La gripe es una infección vírica que detona síntomas como la fiebre, congestión, estornudos y malestar general. La mayoría de los casos trascurren sin complicaciones, pero algunas veces puede conducir a problemas como la neumonía o bronquitis.

Gripe

Escrito por Daniela Echeverri Castro, 18 Marzo, 2019

Última actualización: 24 Agosto, 2020


La gripe, también conocida como influenza, es una infección vírica aguda que suele propagarse por el tracto respiratorio superior e inferior. Puede afectar a personas de todas las edades, aunque los niños, las embarazadas y las personas con un sistema inmunitario debilitado tienen más riesgo de padecerla.

La enfermedad cursa con síntomas muy similares a los del resfriado, sin embargo, suele ser más severa y tiende a durar más. De hecho, algunos casos llegan a complicarse hasta el punto de ser mortales. No obstante, la mayor parte de las veces los síntomas empiezan a mejorar después de una semana sin producir mayores complicaciones.

Reposar y consumir algunos medicamentos antigripales al inicio del ciclo del virus puede acelerar el proceso de recuperación. Además, para su prevención entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan la vacunación anual, especialmente en los grupos de alto riesgo.

¿Qué es la gripe?

La gripe o influenza es una infección vírica que compromete la salud del sistema respiratorio. Se produce por el ataque de los virus A, B y C, pertenecientes a la familia Orthomyxoviridae. Los virus A y B son del género Influenzavirus y el C del género Influenza C. Suele confundirse con el resfriado.

La enfermedad se transmite por el aire al hablar o a través de estornudos, tos y otros medios que permiten la expulsión de partículas de secreción nasal, bronquial o saliva, cargadas de virus. Cabe destacar que la gripe suele aparecer de forma súbita con fiebre alta, dolor de garganta, malestar general, entre otros síntomas que pueden ir de intensidad leve a severa.

La infección suele propagarse con mucha facilidad, sobre todo en entornos como jardines infantiles, escuelas, residencias de ancianos, entre otros. Debido a esto, es importante adoptar algunas medidas preventivas, sobre todo en las épocas en que brota la enfermedad.

Gripe
La gripe es una infección vírica que afecta la salud del sistema respiratorio. Es altamente contagiosa y puede darse en distintos grados de severidad. La mayoría de los casos mejoran en cuestión de una o dos semanas.
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Causas de la gripe

La gripe se produce por la infección de uno de los virus de la influenza (A, B o C). Este virus se une a las células de la mucosa de las vías respiratorias superiores, con lo cual, logra sobrepasar el primer mecanismo de defensa del sistema respiratorio para, más tarde, lograr el ataque en las vías respiratorias inferiores.

A su vez, la infección viral puede facilitar la adhesión de las bacterias a las células epiteliales, lo cual puede originar una infección bacteriana secundaria que, a su vez, incrementa el riesgo de neumonía. Los virus que causan la gripe cambian de manera constante y, por eso, es frecuente que aparezcan nuevas cepas.

Sin embargo, cuando el organismo ha desarrollado anticuerpos para combatir determinada cepa de virus, hay menos probabilidades de sufrir la infección cuando sus detonantes son virus de características similares. Ahora bien, estos anticuerpos no pueden brindar protección si los subtipos de la influenza son completamente diferentes o nuevos.

¿Cómo se contagia la gripe?

Los virus de la influenza logran ingresar al organismo a través de las mucosas de los conductos respiratorios, boca o conjuntivas. Las principales vías de contagio del virus son:

  • El contacto directo con un enfermo o material contaminado.
  • Por vía aérea, mediante las partículas liberadas al toser, hablar o estornudar desde una distancia cercana respecto a la persona infectada.
  • A través de las manos contaminadas.

Cabe aclarar que no todas las personas que tienen contacto con el virus llegan a enfermarse. Algunos simplemente son transmisores de la infección.

Factores de riesgo

Todas las personas pueden sufrir gripe al menos una vez en su vida. No obstante, existen algunos factores que hacen que la vulnerabilidad a sufrir esta enfermedad incremente. De hecho, hacer parte de estos grupos de riesgo eleva las probabilidades de tener complicaciones debido a la gripe.

  • Edad: la gripe suele darse con más frecuencia en niños menores de 5 años y adultos mayores de 65.
  • Sistema inmunitario débil: las personas que tienen un sistema inmunitario débil son más propensas a atravesar cuadros de gripe graves. Esto incluye a los pacientes con VIH/SIDA y personas bajo tratamientos oncológicos o con corticosteroides.
  • Enfermedades crónicas: los pacientes con afecciones como el asma, la diabetes y enfermedades cardíacas tienen más riesgo de sufrir complicaciones por la influenza.
  • Embarazo: además de tener más riesgo de contagio, las mujeres embarazadas son vulnerables a las complicaciones de la gripe.
  • Entornos de vida o trabajo: la gripe se dispersa con más facilidad en entornos como cuarteles militares, hospitales, casas de reposo, jardines infantiles y escuelas.

Síntomas

Una de las diferencias entre la gripe y el resfriado es que sus síntomas suelen desarrollarse rápido. Los pacientes empiezan a sentir molestias después de 3 o 4 días después de tener contacto con el virus. Algunos casos tardan hasta 7 días; sin embargo, en general empiezan a desaparecer al cabo de 5 o 7 días después del inicio de la infección.

En un principio, la gripe tiene manifestaciones clínicas muy similares a las del resfriado; los pacientes experimentan dolor de garganta, estornudos y congestión nasal. No obstante, estas molestias empeoran a medida que el virus ataca y suelen venir acompañadas con: 

  • Fiebre por encima de los 38ºC
  • Escalofríos y transpiración
  • Falta de energía
  • Dolor de cabeza
  • Rostro sonrojado
  • Tos seca y persistente
  • Mareos, náuseas y vómitos
  • Dolores en las articulaciones
  • Congestión y secreciones nasales
Gripe
Los síntomas de la gripe son muy similares a los del resfriado en sus etapas iniciales. No obstante, son más severos y vienen acompañados con fiebre, debilidad muscular y dolores de cabeza fuertes.

Complicaciones

La mayor parte de las personas que contraen gripe consiguen superar la infección sin padecer complicaciones. De hecho, los pacientes jóvenes y sanos encuentran alivio en pocos días. Sin embargo, los niños y adultos en grupos de riesgo pueden llegar a tener complicaciones como:

  • Bronquitis
  • Neumonía o pulmonía
  • Crisis de asma
  • Infecciones de oído
  • Complicaciones cardíacas

Es primordial estar atentos a cualquier señal de complicación, ya que requieren atención profesional. Si los síntomas desaparecen y reaparecen en pocos días, se debe consultar al médico para determinar si tienen su origen en una infección subyacente.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos no se necesitan pruebas para dar el diagnóstico de la gripe. De hecho, muchos casos cursan sin recibir atención médica. Ahora bien, si el malestar es severo o presenta señales de otras complicaciones, se debe solicitar un chequeo con el profesional.

El médico realizará una explicación física y determinará si los signos y síntomas coinciden con la influenza. Si es necesario, puede solicitar un análisis para detectar los virus de esta enfermedad. La prueba que más se utiliza se llama análisis de diagnóstico de influenza rápido.

Consiste en una muestra de exudado que se toma de la parte trasera de la nariz o garganta; su objetivo es determinar el tipo de antígenos. Sus resultados se obtienen en unos 15 minutos, aunque no siempre son exactos. Por eso, algunas veces el médico diagnostica la gripe, aún con resultados negativos en esta prueba.

Tratamiento

Gran parte de los casos de gripe mejoran por sí solos en cuestión de una semana. Por eso, no necesitan atención médica o fármacos antivirales. Ahora bien, si se presentan síntomas severos o difíciles de sobrellevar, se pueden tomar algunos medicamentos para acelerar su alivio. El descanso será determinante para apoyar este proceso; además, será necesario limitar el contacto con otras personas para reducir el riesgo de contagio.

Medicamentos comunes

  • Análgesicos. Los más utilizados son el ácido acetisalicílico, paracetamol, ibuprofeno y salicilamida.  Particularmente, ayudan a combatir el dolor.
  • Descongestionantes. Reducen la mucosa nasal. Se pueden administrar en gotas, gel o nebulizador.
  • Antihistamínicos. Están indicados para la congestión nasal, lagrimeo y estornudos.
  • Expectorantes. Estos contienen sustancias llamadas mucolíticos que facilitan la expulsión de moco.

Precaución: aunque muchos de estos medicamentos son de venta libre, no están exentos de causar efectos secundarios. Por eso, es importante verificar en qué casos están contraindicados o cuándo pueden tener malas interacciones.

Es fundamental tener en cuenta que los antibióticos no combaten los virus. Por lo tanto, no están indicados para la gripe ni para otras enfermedades causadas por virus. Solo deben administrase cuando la condición del paciente lo requiera, siempre bajo supervisión médica.

Mujer con resfriado y un pulverizador nasal
La mayor parte de los casos de gripe son leves y mejoran sin necesidad de medicamentos. No obstante, muchos de sus síntomas pueden calmarse con analgésicos, descongestionantes y antihistamínicos.

Tratamiento con antivirales

Los pacientes que tienen síntomas severos o que se encuentran dentro de alguno de los grupos de alto riesgo pueden necesitar medicamentos antivirales para hacerle frente a esta infección. No obstante, la mayoría de personas sanas no los necesitan.

Este tipo de fármacos pueden venir en presentaciones como pastillas, líquidos, soluciones intravenosas o polvos de inhalación. No se distribuyen sin receta médica, pues pueden acarrear efectos secundarios. Su objetivo es prevenir complicaciones como la neumonía y reducir la severidad de la infección.

Está demostrado que sus efectos son más potentes cuando se consumen dentro de los dos primeros días de la infección. Es primordial tomarlos siguiendo al pie de la letra las instrucciones del médico.En la actualidad la gripe sigue siendo una de las infecciones más frecuentes en toda la población. La mayor parte de los casos mejoran en una o dos semanas, pero muchos pacientes pueden contraer neumonía, bronquitis o infecciones cerebrales. Estos últimos casos son severos y requieren atención medica y hospitalización.

De hecho, se estima que solo en Estados Unidos, unas 36.000 personas mueren cada año como consecuencia de las complicaciones asociadas con la gripe. Los más afectados son las personas de alto riesgo como niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y pacientes con otras enfermedades.

Prevención

Para evitar contraer o propagar la gripe, se pueden tomar algunas medidas de prevención. Aunque no hay un método único para evitar el virus, la vacunación y algunos cuidados resultan claves para prevenir o hacer menos severa la enfermedad.

Vacuna contra la gripe

Hasta la fecha se considera que la vacuna contra la gripe es la manera más efectiva de prevenir esta infección. De hecho, se utiliza hace más 6 décadas con excelentes resultados. Incluso, se recomienda la vacunación como prevención en personas aparentemente sanas.

Entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que se administre la vacuna en:

  • Mujeres embarazadas
  • Trabajadores de la salud
  • Niños de 6 meses a 5 años
  • Personas mayores de 65 años
  • Personas con padecimientos crónicos o que comprometan al sistema inmunitario

Dado que la gripe puede desarrollarse por diferentes cepas de virus, la vacuna no es efectiva en todos los casos. Sin embargo, el Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe de la OMS, controla de manera periódica los efectos de la vacuna para cambiar su composición si es necesario.

Recomendaciones generales

  • Lavarse bien las manos, varias veces al día.
  • Taparse la boca con el hombro al toser o estornudar.
  • Evitar compartir alimentos, utensilios o botellas.
  • Ventilar el hogar todos los días, durante al menos 10 minutos.
  • Tomar medidas ante los cambios bruscos de temperatura (como abrigarse bien en invierno).
  • Mantener una dieta balanceada, que incluya alimentos con los nutrientes necesarios para fortalecer las defensas.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y de tabaco.
  • Evitar el contacto con personas enfermas.

Resumiendo…

La gripe es una de las infecciones víricas más frecuentes en toda la población. Sus síntomas suelen ser leves y mejoran en cuestión de días. Sin embargo, es primordial prestar atención a cualquier señal de complicaciones, ya que puede conducir a enfermedades más graves como la neumonía. Descansar y consumir algunos medicamentos ayuda a acelerar su recuperación.


Daniela Echeverri Castro
Daniela Echeverri Castro
Redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Echeverri Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital. En los últimos años ha centrado su trabajo de redacción en temas de salud, nutrición y bienestar. Además, realizó el curso Nutrición y obesidad: control de sobrepeso, ofrecido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Asimismo, ha colaborado en varios proyectos de edición y curación de textos para blogs temáticos. Desde el año 2014 es redactora en Mejor con Salud y actualmente colabora en la sección editorial del Grupo MContigo.